Sobre Tressell y sus Filántropos en harapos

Robert Tressell, Los filántropos en harapos, Madrid, Capitán Swing, 2014 [traducción de Ricardo García Pérez].

Los filántropos en harapos es un clásico de la novela obrera y de la literatura inglesa del siglo XX. Escrita desde la inmersión en el trabajo de Robert Noonan (1870-1911), empapelador, decorador y pintor de brocha gorda, esta novela publicada por primera vez en 1914 es un fresco de la vida proletaria. No es, por tanto, una novela sobre sino de los trabajadores, escrita por uno de ellos, enmarcada en el seno de un género fundacional en la literatura contemporánea. Noonan adopta el pseudónimo de Tressell para eludir la persecución política, y desde su posición implicada en la red de conflictos y relaciones de los propios trabajadores, despliega una crónica veraz en la que “no ha inventado nada”, y que en la edición española ocupa 743 páginas que pasan volando como ocurre con la mejor narrativa anglosajona. Es la versión más completa hasta la fecha, a pesar de los fragmentos perdidos.

Una de sus mejores virtudes, sin duda, es la descripción de esa mezquina avidez por absorber el esfuerzo ajeno con la que se manifiesta el fenómeno de la explotación en sus casos más cotidianos. No sólo de los patrones sobre los obreros, sino también entre los trabajadores con distintos grados de responsabilidad. El mecanismo parasitario de la explotación se apoya en un chantaje en el que el propio empleo es el rehén sobre el que gravita un abuso permanente. En este aspecto, si el marco intencional de Tressell es ilustrar la necesidad del Socialismo, la crítica más feroz se vierte sobre la falta de conciencia de quienes deberían asumir su papel en el cambio de la situación.

Casi no haría falta sugerir la punzante actualidad de esta obra. Un documento histórico que reclama su poder para iluminar nuestro presente y que, con buen tino editorial, aparece para conmemorar la empresa inconclusa de un Socialismo degradado por la evolución de los acontecimientos históricos, pero que en su fondo no ha perdido una dramática actualidad. Sorprendente e irónica la vigencia de un siglo de este libro que se da a conocer tres años antes de la Revolución de Octubre. En esto, no debería ignorarse el mágnífico catálogo de Capitán Swing, con una impecable coherencia editorial de la que se acompañan otros títulos fundamentales de lo que se ha denominado “cultura proletaria”.

Hay un aire de fábula en los nombres que reciben los personajes y las empresas de Tressell, con ellos se connota la máscara de los sucesos reales que alimentan el flujo narrativo. Esto, unido al didactismo de algunos pasajes, acaba adquiriendo un sentido irónico desde que se confirma que es la realidad la que sustenta la estructura de la novela, con sus rápidos capítulos en los que se alternan las tretas de los poderosos, las injusticias que comprometen la dignidad trabajo, o la hipocresía de los caritativos con resonancias victorianas todavía vigentes. Una fábula enraizada en anécdotas vividas con las que Tressell va construyendo la trama intermitente de múltiples historias entrelazadas. Entre ellas, también la que describe el fracaso de las palabras empobrecidas de los obreros, cuyo lenguaje es un contrapunto, cómico por momentos, a los esfuerzos teóricos de los personajes más aventajados por explicar las cosas.

This entry was posted on Martes, diciembre 23rd, 2014 and is filed under Avistamientos, Reseñas. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

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