La secreta venganza de los resentidos.

He conocido a gente que en algún momento ha expresado cierta satisfacción por cómo están las cosas, como si se tratara de una purga necesaria. Quienes piensan de esa forma creen que esas termitas que corroen las administraciones públicas van a perder sus privilegios por fin, y todos vamos a ser puestos en la obligación de demostrar lo que realmente valemos. Cuando hablan así parece más bien que profetizan una venganza por algo que les excluyó en un momento de sus vidas. De la herida narcisista de esa exclusión nacen ahora comentarios un tanto apocalípticos, como si tuviéramos que afrontar el juicio final. No importan sus respectivas motivaciones, sino esta hostilidad hacia lo público, a los trabajadores asalariados de las administraciones, como si fuera el origen de toda una injusticia que nos aqueja. No puedo evitar la sensación de que en los comentarios de estas personas hay una crispación reprimida, y un cierto goce por la desgracia ajena, el mismo goce infantil del niño que es testigo de la reprimenda de su hermano y se siente a salvo. A ello se suma, en algunos casos, la actitud de los liberales de nueva generación, gente joven que ha disfrutado de los mismos privilegios que nosotros, y que ahora no recuerdan los cinefórums gratuitos en los que conocimos a los clásicos, o las otras cosas por cuyos costes nadie se preguntaba entonces. Parece ser que ahora han descubierto que nada es gratis, lo que nos deja ante el abismo inquietante de que a todo se le pueda poner precio.

El problema es que las reformas y las purgas, lejos de venir a hacer esa justicia que reclaman, en realidad, se suman al despropósito. Las reformas que vienen de las alturas se hacen como un reflejo del caos sistémico con más irracionalidad que control. Al igual que los mercados, los grandes movimientos de reestructuración se hacen con la violencia y la sinrazón de una estampida de búfalos.

En todo caso, las grandes reformas que supuestamente son “buenas” en algún sentido de esa palabra (la cuestión del sentido es la clave ideológica), son malas en otros sentidos y perjudican a mucha gente. Los que las ponen en marcha obviamente nos presentan esos perjuicios nuestros como daños necesarios para el bien colectivo (¿qué colectivo? ¿qué bien? Esas son otras preguntas sobre el sentido). Según parece no hacer nada sería peor, pero, entonces, “hacer” implica obedecer mandatos que nos exceden, que no dependen de nosotros y que se asimilan bastante a una especie de estado de naturaleza. Por eso, el concepto de gobernanza es progresivamente más absurdo, no existe el gobierno y estamos ante un delicado equilibrio entre las soluciones parciales y el caos general. Como ya se ha dicho muchas veces, el modelo más parecido a este entramado de relaciones de interdependencia entre economía, política, administración y medios de comunicación, es la meteorología.

Por eso no entiendo muy bien lo que dice esa gente que opina de las cosas como si supiera lo que hay que hacer. No entiendo a los que dicen frases sentenciosas como si todos nos hubiéramos quitado la máscara. Yo no veo que eso haya ocurrido.

Fotografmas de la obra de Jordi Colomer: Fuegogratis, 2002.

A modo de epílogo: todo esto nos hace recordar una obra en vídeo de Jordi Colomer, Fuegogratis (2002), que tiene dentro el efecto fascinante de esas alegorías que no se dejan reducir a la moraleja. Muy actual, después de todo, la sinopsis nos dice: “Una joven pareja atraviesa la noche en un coche dorado. A la vista de un panel que anuncia “Fuegogratis” se dirigen hacia una gran hoguera que como un centro comercial en llamas permanentes, un cuerno de la abundancia en mitad de la nada, produce objetos de valor: una cama, una nevera, una mesa, una lavadora, etc., todos ellos de cartón. Con el coche cargado hasta los topes nuestros jóvenes protagonistas parten de nuevo hacia la oscuridad…”

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6 Responses to “La secreta venganza de los resentidos.”

  1. Joana Neves on marzo 24th, 2014 at 21:38

    Gostei muito do teu artigo e sobre isso ocorreu-me:

    Penso que as pessoas perderam a noção do que são os valores humanos e sociais. Este facto é aproveitado pelos políticos para colocarem de forma simples uns contra outros. E nessa reivindicação que pensam legítima e que corresponde às suas necessidades, esquecem que todos os que estão a ser manipulados têm as mesmas necessidades. É estranho até que o ser humano não entenda que juntos somos ouvidos…. E que as razões que sentem suas, não são só deles mas de muitos de nós. Não é de facto prejudicando os direitos dos outros que vamos conseguir algo de bom… Isto é basico, mas acima de tudo humano… Continuo a acreditar que os direitos básicos (pão, habitação, saúde e educação) que foram os valores do 25 de Abril são os que devemos sempre defender.

  2. admin on marzo 25th, 2014 at 11:51

    Gracias por tu comentario, Joana, sorprende la amnesia y la incoherencia de quienes entre nosotros hablan a la contra, confundiendo quién es el enemigo. En esta parte de la península, donde estamos acostumbrados al campeonato de imbecilidad política, creíamos haberlo visto todo en cuanto a negligencia gubernativa. Sin embargo, por una de esas leyes de chiste que ahora se han puesto de moda, confirmamos que a un gobernante que creíamos definitivamente nefasto, le sucederá otro aún peor. No acabo de dar crédito cada vez que oigo frases enigmáticas como: “este gobierno va a hacer lo que tiene que hacer”… De esa tautología está ausente el objeto directo, vamos, que no sabemos lo que hay que hacer ni lo que harán el próximo mes; y puede que el sujeto también esté ausente y no haya tal gobierno y tampoco sepamos quién decide lo que hacer. Bueno, al margen del lenguaje amenazante que se viene utilizando y que parece que nos culpabiliza a todos de lo que ellos han hecho mal (la clase política y la financiera, quiero decir), lo que está claro es que se quiere establecer un estado de emergencia que nos prive de esos derechos básicos que tú mencionas, justo cuando más se necesitan.

  3. Pepe Isla on marzo 25th, 2014 at 22:42

    Qué amigo más sabio tengo. Gracias Víctor. Siempre nos abres un poco más los ojos a los que no vemos más allá de nuestras narices. Eres todo un faro guía en estos tiempos de brumas y penumbras. Abrazos.

  4. Victor on marzo 30th, 2014 at 12:44

    Gracias a ti Pepe, por tus ánimos y tu generosidad.

  5. Lanegra on abril 8th, 2014 at 13:00

    El concepto de gobernanza es cada vez más absurdo porque estamos atravesando un cambio de paradigma:
    “The passage to Empire emerges from the twilight of modern sovereignty. In contrast to imperialism, Empire establishes no territorial center of power and does not rely on fixed boundaries or barriers. It is a decentered and deterritorializing apparatus of rule that progressively incorporates the entire global realm within its open, expanding frontiers. Empire manages hybrid identities, flexible hierarchies, and plural exchanges through modulating networks of command.”
    Empire / Michael Hardt and Antonio Negri

  6. Victor on abril 15th, 2014 at 10:33

    Gracias por la cita, Valeria, muy oportuna. Lo cierto es que la noción de Imperio daría para un comentario mucho más extenso.

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