Recuperando a Pedro Garhel

Está teniendo lugar una importante exposición sobre la obra de Pedro Garhel en el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) y en el Centro de Arte La Regenta. Garhel es un artista cuya trayectoria ha sido decisiva para muchos otros creadores en las décadas de los 80 y 90, y que ejerció desde sus múltiples proyectos (Depósito dental, Espacio P, etc) una influencia todavía hoy sin evaluar. Una importante labor de documentación de su obra tiene sus primeros resultados en la completa página web que se ha creado: http://www.pedrogarhel.net/

La figura de Pedro Garhel se nos presenta hoy con un perfil espectral. Por un lado, desdibujado por el tiempo y la desatención hasta la fecha de un circuito artístico demasiado necio para las sutilezas. Por otro, alojado en esa voluntad de autodisolución que acompañaba sus acciones desarrolladas en el campo híbrido de la performance y la escena. Su herencia se basa así en una huella que no ha dejado de sentirse entre quienes tuvieron la oportunidad de conocerle. Una huella que es resultado de una necesidad interna de Garhel por crear grupos colaborativos, que le situaba en un lugar ajeno a la jerarquía y prácticamente libertario. Compartimos de este modo una silenciosa complicidad sobre su repercusión en la escena artística madrileña de los 80 a través de sus proyectos que unos conocieron y de los que otros han oído hablar. Su recuerdo es una impronta debe recuperarse como la arqueología de una sensibilidad contemporánea en nuestro contexto próximo y que, en cierto modo, discurre a través de los relatos orales de quienes han continuado desarrollando proyectos afines a esa sensibilidad. Habría pues un rastreo de las significativas conexiones de la labor de Garhel con proyectos nacidos en los márgenes de del circuito artístico español. Vínculos que se dan a través del encuentro personal, de su tacto intuitivo y productivo en Corps y el Espacio P, y en su labor docente en la Facultad de Bellas Artes de Salamanca. Colectivos como A UA CRAG, en Aranda de Duero, o La voz de su madre, en Salamanca, muestran, a través de algunos de sus protagonistas, más que probables conexiones que nos hablan de la proyección y el eco de un modo de hacer en el que Pedro Garhel fue un precursor. A finales de los 70 su obra ya conectaba con redes internacionales en la producción de discursos alternativos en el campo de la acción, la escena o la creación sonora, anticipándose a experiencias mejor conocidas como La Fura dels Baus. Garhel es un Performer que tiene sus raíces en la vieja escuela, cuyos referentes podrían ser Vito Aconci, Bruce Nauman o Dan Graham si no fuera por su falta de interés por las genealogías teóricas, y que opera sobre una concepción del tiempo real de la escena a través de aspectos como la resistencia física del cuerpo y de la mente a la presión exterior. La puesta a prueba de todos los miedos en el contexto social estaba interiorizado en la obra de Garhel que convertía esos estímulos como motor de su trabajo. Se vinculaba entonces al ruidismo, al teatro libre, a la música escenificada, y a propuestas sonoras tan radicales como las que se mostraban en sus producciones de Depósito dental, distribuídas en un circuito extremadamente minoritario a través de sellos independientes o en festivales de performance como el de Grenoble, donde la producción sonora y musical aparecía indiferenciadas de la acción y de la puesta en escena.

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