Los estratos de Juan Cárdenas

Los estratos, (Periférica, 2013) la última novela de Juan Cárdenas, relata las cosas que le ocurren a un personaje más bien aquejado de fragilidad emocional. Lo que se dibuja no es propiamente la peripecia, sino una mirada esparcida en el lenguaje, es decir, un modo de entender el mundo que perfila a una subjetividad que nos muestra sus escenarios y opiniones con una trama de hablas. El texto de Juan Cárdenas parece nutrido por el propio lenguaje, capaz de inquietarlo y devolvernos esas palabras como impactos perturbadores. ¿No era eso lo que solíamos llamar “literatura”? El resultado es, en mi opinión, una buena novela. No he leído más de Juan Cárdenas hasta el momento, pero ahora no podré evitarlo con algo de la avidez que provoca el haber encontrado un filón. Los estratos nos deja por el camino, en ese desglose del punto de vista, algunas curiosas teorías del gusto, estéticas mínimas podríamos decir. “Pensó en la psiquiatra y en su teoría del buen gusto como sobriedad ante la muerte, nostalgia sin apego, y entiendo que este tamal la refuta”. [p.  143-144] La presencia de la psiquiatra, simbólica en un relato que trata sobre la imposible recuperación de los recuerdos perdidos, es un contrapunto algo teatral, pero eficaz en su enclave, para capturar la atmósfera en la que el personaje trata de salvar los restos del naufragio de su memoria. De eso, entre otras cosas, va este libro, de la obstinada lucha por recuperar algo ya lejano que pulsa la memoria sin llegar a definirse. Algo que sólo puede manifestarse bajo el enjambre de estéticas mínimas, áreas de sensibilidad ante un mundo en descomposición. Son esos recuerdos “a medias” los que cuestionan indirectamente las certezas que creemos poder sostener sobre nosotros mismos, y sobre todo lo demás. Cuando desenterramos algo de eso, normalmente descubrimos, como le pasa al personaje con sus estratos, que debajo habrá alguna inmundicia. Del mismo modo, de niños, levantábamos piedras para ver la fauna reptante que se enroscaba debajo, como si pusiéramos a prueba nuestra resistencia a contemplar pequeños horrores.

This entry was posted on Sábado, abril 20th, 2013 and is filed under Avistamientos, Reseñas. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

Permitir contestación