Sobre Network, 1976, una película de Sidney Lumet

Network es una película satírica, pero también teórica por sus planteamientos, un ensayo sobre el efecto de la comunicación de masas, y en particular sobre la televisión. El guión de Paddy Chayefsky se convierte en un auténtico tratado lleno de discursos desaforados pero lúcidos sobre las relaciones indisociables entre el poder, la comunicación de masas y el dinero. El histrionismo de algunos personajes revela su naturaleza alegórica hasta otorgar a toda la historia un halo de fábula. Con ello se propone una reflexión sobre el destino de las sociedades contemporáneas. Aunque en ocasiones el corte casi literario del texto del guión la convierte en una obra teatral que se presenta en formato cinematográfico, el trabajo del director, Sidney Lumet, la hace digerible y profundamente divertida. También el excelente trabajo de los actores algunos de los cuales recibieron premios de la academia. Network es una película en parte olvidada pero fundacional. Allí se anticipa el monólogo de la indignación de alguien que parece salirse del guión ante una cámara. Esa ruptura de las expectativas, por las que un empleado de la televisión utiliza su pequeña cuota de pantalla para infiltrar un discurso propio, nace como un mito contemporáneo que después veremos muchas veces repetido. Por momentos parece el deseo reprimido de un espectador abrumado que todos hemos sido alguna vez. Alienta nuestra necesidad de revertir la presión con la que se alimentan los tópicos y las ideologías dominantes a través de esos canales. Además de la magnífica interpretación del exaltado personaje principal, a cargo del actor Peter Finch, que va desgranando sus monólogos ante la cámara como un fenómeno que parece escapar al control mediático, hay un pasaje de la película aún más interesante. A puerta cerrada, sin las cámaras delante, el iluminado telepredicador recibe del gran magnate de los medios de comunicación que le paga el sueldo, a su vez, otro mensaje no menos inquietante, quizá no menos delirante. En ese mensaje se expresa paródicamente algo que muchos creen hoy: que los tiempos exigen una nueva “metafísica de la economía”.  Como en las grandes explicaciones monistas, las nuevas filosofías mediáticas con las que nos nutren para engordar el hígado o alguna otra víscera sugieren que bajo todo lo que existe está el mercado, que la economía sostiene y crea lo que tenemos y que, de un modo u otro, debemos estar agradecidos.

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